Tokio 2020, los ‘peores’ Juegos de la historia

Si se considera que los Juegos Olímpicos son uno de los grandes espectáculos audiovisuales del mundo moderno, se puede afirmar que los que se acaban de celebrar en Tokio han sido los ‘peores‘ de la historia. No por la indudable calidad deportiva y organizativa, sino por la cantidad que justifica el espectáculo: han tenido la peor audiencia -porcentual- desde 1964. Ese año los Juegos disfrutaron de su primera retransmisión mundial. Ironías de la historia: aquellos Juegos con los que empezó el espectáculo se celebraron en Tokio. La capital de Japón vio en nacimiento de un concepto nuevo de televisión. Y casi medio siglo después, también ha sido testigo del final de esta tele tradicional.

Los números son la prueba del algodón. Según datos de la empresa de audiometría española Kantar Media, la audiencia media de los Juegos Olímpicos de Tokio, que han retransmitido TVE-1 y Teledeporte (en abierto) y Eurosport (codificado), han obtenido un 14,9% de ‘share’. Es decir, 4,5 puntos menos que en los Juegos de Río de Janeiro de 2016, donde se logró un 19,1%.

Audiencias de los Juegos Olímpicos
Audiencias de los Juegos Olímpicos

Por ‘share’ se entiende el porcentaje de personas que está viendo un programa concreto del total que en ese momento está ante el televisor. Es decir, alrededor de 15 personas han visto los Juegos, de cada 100 que estaban, durante esas emisiones, ante la tele. Realmente, no es mucho

Estos son los datos de España, pero que no difieren mucho con el la de la principal referencia televisiva mundial: EEUU. En el paraíso de los medios audiovisuales, los Juegos de Tokio también han sido los menos vistos de su historia.

Audiencias de los Juegos Olímpicos por emisiones más vistas
Audiencias de los Juegos Olímpicos por emisiones más vistas
AUDIENCIAS EN EEUU

A la espera que se publique el informe definitivo, la NBC, cadena que tiene en exclusiva la retransmisión de los Juegos en EEUU, un dato que demuestra la caída de la audiencia. La cobertura en horario de ‘prime time’ (máxima audiencia) ha tenido una media de 15,5 millones de espectadores, un 40% menos que lo que logró en los Juegos de 2016 en Río de Janeiro: 26,7 millones de espectadores de media. Y en los anteriores (Londres 2012), la NBC obtuvo una media de 31,1 millones de personas. Total, que los de Tokio han sido los que se han cerrado con el peor seguimiento en ‘prime time’ desde que la NBC comenzó a transmitir los Juegos Olímpicos (1988).

Varias son las causas que pueden justificar esta caída tan brutal de la audiencia. Y no todas son negativas. Primero y ante todo, la debacle que ha traído consigo la pandemia es una de las principales razones. La pandemia obligó a retrasar un año la celebración de los JJOO de Tokio, y además a celebrarlos en la más absoluta soledad, lo que adultera la esencia del espectáculo.

Pero quizás lo más acertado es verlo desde un punto de vista positivo: no es un hundimiento, sino un trasvase. Al igual que las televisiones convencionales están sufriendo el auge de los medios por internet, los Juegos de Tokio también han tenido un trasvase de la audiencia de la tele estática, a la tele dinámica. Una tele que puedes ver dónde, cuándo y cómo quieras. Es a lo que vamos. Y los Juegos, también.

EL TRASVASE

Este trasvase de la audiencia lo corroboran los mismos estudios de audiencia. Así, la NBC, muy interesada en dejar claro que no hizo una mala inversión (pagó 6.700 millones de euros por los derechos audiovisuales de los JJOO hasta 2032), ha afirmado que ha tenido cerca de 6.000 millones de minutos de transmisión consumidos a través de redes sociales. La NBC ofreció más de 7.000 horas en directo y grabadas de los Juegos de Verano. Y esta cobertura se convirtió en más de 120 mil millones de minutos consumidos a través de las plataformas de NBCUniversal.

Y la brutal sinergia de internet ayudó a la NBC en las redes sociales. Según la cadena estadounidense, ha habido 2.900 millones de impresiones en las cuentas de Facebook, Twitter e Instagram de NBC Olympics; 338.7 millones de interacciones públicas en estas mismas cuentas, y 426.000 descargas en sus podcasts«.

Como quiso dejar claro en un comunicado oficial Pete Bevacqua, presidente de NBC Sports, «el poder de los Juegos Olímpicos a través de las diversas plataformas de NBCU ha demostrado ser inigualable».

En el caso de Europa, Discovery, que tiene los derechos de los JJOO en exclusiva (pagó 1.300 millones de euros por los Juegos de 2018 a 2024), también ha dejado claro lo bien que les ha ido vía internet.

«Conocidas como las primeras Olimpiadas en ‘streaming‘ -señala Discovery en un comunicado oficial-, este evento ha registrado 1.300 millones de minutos consumidos de contenido de los JJOO en las plataformas digitales de Discovery, lideradas por los servicios de suscripción a la App de Eurosport. Estos datos reflejan un 21 veces más de minutos en comparación (PyeongChang 2018)».

Así, Discovery destaca «el fuerte deseo del público de crear su propia experiencia personalizada eligiendo qué ver de cada evento deportivo, deportistas favoritos y disciplinas predilectas».

Visto así, parece claro que los de Tokio han sido los peores JJOO de la historia…, para la tele tradicional, y el principio de la era de las nuevas tecnologías de transmisión

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