Sexo, adolescencia y discapacidad en ARTE

Tráiler de la miniserie

Juana tiene 17 años y vive con su hermana y su madre en la ciudad argentina de Córdoba. Juana quiere vivir su primera experiencia sexual, y su silla de ruedas (y su discapacidad severa) no va a detenerla. En su instituto se convierte en portavoz del movimiento por la educación sexual. A partir de este inusual planteamiento se desarrolla ‘Metro veinte’, una original miniserie, tan brillante como descarnada, que la televisión cultural panaeuropea ARTE ha colgado en su plataforma gratuita. Es decir, se puede acceder sin coste alguno a ‘Metro veinte’, producción indispensable que demuestra cómo una ficción denuncia una realidad que no se suele ver. Y este trabajo sobre la discapacidad en ARTE estará en su plataforma hasta agosto de 2024.

Compuesta de seis episodios de unos 13 minutos cada uno, ‘Metro veinte’ es una coproducción franco-argentina del año 2020 que llega a ARTE tras haber pasado por varios festivales de primera categoría (como el de Sundance) y haber logrado varios premios. El éxito de esta miniserie sobre la discapacidad en ARTE no solo se basa en el tema que plantea (muy poco habitual), sino en cómo este se presenta. La realización, el sorprendente tratamiento de la imagen para intentar reflejar lo que siente la protagonista y, sobre todo, el trabajo de los actores, conforman un trabajo que fascina.

ACTRIZ DISCAPACITADA

Escrita y dirigida por las realizadoras argentinas María Belén Poncio y Rosario Perazolo Masjoan, ‘Metro veinte’ tiene como protagonista a la debutante Marisol Agostina Irigoyen, una joven discapacitada que consigue crear un personaje de su propia realidad con una naturalidad y expresividad ante las cámaras realmente notables. Marisol encarna a esa Juana que, pese a sus limitaciones, siente la necesidad del contacto físico. Y que sufre mucho más con el falso paternalismo que le rodea que por sus grandes limitaciones.

En declaraciones a la revista francesa ‘Faire-Face’, la propia Marisol Agostina reconoce que su elección en el casting tuvo un punto de suerte, ya que no pudo ir a las pruebas por sus limitaciones. «Vi el anuncio en Instagram. Me filmé con mi teléfono súper viejo y subí un video que probablemente fue el peor del mundo. A pesar de todo, la producción me llamó y pude intentarlo«.

Para la joven protagonista , lo más difícil fue interpretar las escenas en las que estaba enfadada, ya que ella, personalmente, evita los conflictos. «Juana es mucho más testaruda y asertiva que yo», reconoce en la entrevista Marisol. En cambio, las escenas de sexo fueron menos complicadas de lo que ella se imaginó, «Estaba un poco nerviosa antes de filmarlos, pero después fue como cualquier otra escena«.

La joven no se considera una activista en favor de los derechos de las personas discapacitadas. Pero quiere ayudar a visibilizar una realidad que no siempre se reconoce. Para ella, lo importante es «la accesibilidad , la representación en la sociedad y la igualdad de oportunidades».

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