Elizabeth Cowell, la primera presentadora de tele

Elizabeth Cowell se maquilla antes de presentar ante las cámaras la actuación de Adele Dixon

La presencia de la mujer en la televisión está prácticamente asociada al medio desde su nacimiento, a principios del siglo XX. Eso sí, ha costado más erradicar su papel de ‘florero decorativo‘. Pero al margen de esta imagen marcada por prejuicios sociales y culturales, y que ya está -casi- superada, vale la pena recordar que ahora se cumplen 85 años del debut de la primera mujer ante las cámaras de una incipiente televisión. Fue, cómo no, en la prestigiosa televisión estatal británica BBC.

Revista con Elizabeth Cowell como primera presentadora de la BBC de televisión

Fue el 31 de agosto de 1936 cuando una joven inglesa de de 24 años, Elizabeth Cowell (1912-1998), se convirtió en la primera locutora-presentadora de televisión desde los estudios de la BBC en el Alexandra Palace de Londres, su primera sede. De hecho, su debut ante las cámaras fue en el periodo de pruebas en el que estaba inmerso en aquellos años el nuevo invento. La presentación oficial del servicio de televisión de la BBC fue tres meses después, el 2 de noviembre, cuando se retransmitió la exposición RadiOlympia, y que podríamos calificar como una especie de modesto Mobile World Congress de la época.

Cowell fue una de las 1.122 candidatas que se presentaron a la oferta de trabajo que presentó la por entonces desconocida tele de la BBC, que buscaba presentadoras-locutoras para el nuevo medio de comunicación. Eso sí, se especificaba que las candidatas no fuesen pelirrojas, por problemas de visualización de la paupérrima emisión en blanco y negro. La función de estas presentadoras locutoras iba desde la presentación de productos publicitarios (los ‘spots’ se hacían en directo), hasta ‘acompañar‘ a los diferentes invitados (como azafatas) y presentarlos ante las cámaras.

DOS SELECCIONADAS

Junto a Elizabeth Cowell, en aquella primera selección también salió Jasmine Bligh (1913-1991), joven de 23 años y con cierta experiencia previa: era actriz. Aunque por entonces nadie tenía un televisor, la expectación que creó el nuevo medio ya empezó a dar pie a lo que sería el fenómeno mediático. Así, las dos jóvenes se convirtieron de la noche a la mañana en portada de revistas, periódicos y aparecieron en emisoras de radio. De este modo, cuando empezaron a aparecer en pantalla ya eran muy populares.

Aunque no ha quedado constancia de las pruebas concretas a las que fueron sometidas las candidatas, sí recogen los archivos de la BBC algunas de las ‘virtudes‘ de las elegidas. La imagen, claro está era una de las principales, pero también se tenía en cuenta una perfecta vocalización y excelente memoria. Este último aspecto se entiende porque en aquellos primeros años no existía el ‘teleprompter‘ (pantalla sobre la cámara donde el presentador lee su entrada), y se debía memorizar todos los guiones (unas 400 palabras por intervención).

Helen McKay, primera artista en actuar en los estudios de la BBC en el Alexandra Palace, el 26 de agosto de 1936.

Como flamantes presentadoras del nuevo invento, la BBC suministró a Cowell (de cabello castaño) y Bligh (rubia) sus ‘uniformes’ de trabajo: cada una recibió dos vestidos de noche, faldas y blusas para usarlas ante las cámaras.

LA GUERRA

La carrera profesional de estas dos jóvenes, como la de toda una generación, se vio truncada con la segunda guerra mundial (1939-45), periodo en el que la BBC interrumpió sus emisiones. Cowell y Bligh volvieron a trabajar en la televisión estatal británica cuando esta reanudó sus emisiones en 1946. Y si Cowell tiene el honor de ser la primera mujer en aparecer en la BBC, Bligh tiene también el suyo: ser la primera en reabrir las emisiones tras la guerra.

El 7 de junio de 1946, la BBC retomó las emisiones con la imagen de Bligh, quien se dirigió a los telespectadores diciendo: «Good afternoon everybody. How are you? Do you remember me, Jasmine Bligh?» («Buenas tardes a todos. ¿Cómo están? ¿Me recuerdan, Jasmine Bligh?»).

Tras el mensaje de bienvenida, y en la línea del clásico «Dicebamus hesterna die» («Como decíamos ayer»), la flemática BBC emitió el cortometraje de dibujos animados ‘Mickey’s Gala Premier (1933). Esta producción fue la última que ofreció la BBC antes de suspender el servicio de televisión por el inicio de la guerra.

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