‘D’Artacán y los tres mosqueperros’ cumple 40 años

Tráiler original de la serie.

El 9 de octubre de 1981, la televisión japonesa de Osaka, MBS TV, estrenó en exclusiva la serie de dibujos animados ‘D’Artacán y los tres mosqueperros’. Y justo un año después, el 9 de octubre de 1982, esta coproducción hispano-japonesa llegó a España a través de la primera cadena de TVE. Así nació uno de los grandes éxitos de la historia de la televisión en España, un fenómeno social que se expandió por todo el mundo y que, hoy en día, cuando se cumplen 40 años de su nacimiento, sigue de plena actualidad. Gracias a la película sobre los personajes que su creador, Claudio Biern, lanzó el pasado mes de agosto.

El estreno en Japón de ‘D’Artacán y los tres mosqueperros’ se debió a los acuerdos contractuales entre las dos empresas que coprodujeron el proyecto. Por un lado, la española BRB, y por el otro, la japonesa Nippon Animation. La idea original y el planteamiento lo ponía BRB, mientras que Nippon Animation aportó la estructura industrial para elaborar la animación. Una sinergia en principio perfecta. Pero, en la práctica, ‘ensamblar‘ dos culturas tan diferentes en su forma de plantear el flujo de trabajo y ‘entender’ los conceptos, guiños y gags fue una «auténtica pesadilla«, ha reconocido a esta web Claudio Biern, presidente de BRB y ‘alma mater‘ del proyecto.

‘LOST IN TRANSLATION’

«Me sentía como el protagonista de la película ‘Lost in Translation’ -recuerda Biern-. Cuando empecé a viajar a Japón, hace ya 42 años, era una auténtica aventura, ya que iba vía Polo Norte, con un viaje de más de 28 horas. Y cuando llegaba, tenía que ir a explicarle a los técnicos japoneses todos los fotogramas del ‘story board’. ¡Uno por uno! porque no entendían nada. Y encima, ninguno hablaba inglés…».

Biern explica que tuvo que contratar en Madrid a un japonés que hablaba un poco de español «Iba con este traductor a Japón y pasarse una semana, o 15 días, para explicarles movimiento por movimiento. Y cuando regresaba rezaba a todas las santidades posibles… A ver qué narices habrán entendido de lo que les habíamos explicado… Recuerdo las reuniones con un grupo de personas que te miraban con cara de no entender nada de lo que intentabas explicar… Aquellas reuniones eran…. ¡Buufff! Con sinceridad, no entiendo cómo he podido hacer esta serie y que encima haya tenido el éxito que ha tenido… De verdad, que no lo entiendo».

24 ACETATOS POR SEGUNDO

Efectivamente, ante este panorama que dibuja Biern, es difícil creer que su proyecto pudiera salir adelante. Pero así fue. Y la razón es que, pese a todos los inconvenientes culturales, Biern acudió a la por entonces una de las mejores y más prestigiosas productoras de animación del mundo. Una empresa especializada en adaptar de guiones y novelas occidentales al ‘anime‘. Y en este campo ya tenía un nombre en el sector por éxitos tan brutales como la animación ‘Heidi‘ (1974), en la que ya trabajó en coproducción con la televisión alemana ZDF. A esta le siguieron ‘La abeja Maya’ (1974), ‘Vickie, el vikingo‘ (1975), ‘Marco‘ (1976), ‘Calimero‘ (1992)…

«La producción en Nippon Animation entonces era totalmente artesanal -explica Biern-. Las animaciones se trabajaban a 24 fotogramas por segundo, lo que significa que se necesitaban 24 acetatos dibujados por segundo. Es decir, para un capitulo de 25 minutos teníamos del orden de 20.000 a 25.000 acetatos. ¡Pintados uno a uno!

Claudio Biern productor de la película 'D'Artacán y los mosqueperros'
Claudio Biern, creador de ‘D’Artacán y los tres mosqueperros’

Esa potencia de producción de Nippon Animation fue lo que llevó a Biern a volver a sentirse el protagonista de ‘Lost in translation’ para poder coproducir con esta empresa ‘La vuelta al mundo de Willy Fog‘ (1984). Y que también, para sus dudas, fue otro ‘pelotazo‘ de la animación en todo el mundo.

LA MÚSICA

Las razones del éxito final de ‘D’Artacán y los tres mosqueperros’ hay que buscarla en varios aspectos que tuvieron la suerte de coincidir. La primera y principal razón fue la originalidad de la idea de Biern: llevar un clásico de la literatura de aventuras al mundo animal a través de perros antropomorfizados. El impacto de estos personaje fue universal. Y ayudó mucho la categoría de la historia original de Dumas. Y también hay que tener muy en cuenta, como toda buena producción audiovisual, es su banda sonora. Una música que también quedó marcada a fuego en más de una generación.

La famosa canción que abría y cerraba la serie era una composición de los hermanos Guido y Maurizio de Angelis, músicos italianos que se convirtieron en unos especialistas en sintonía. Así, aunque se dieron a conocer con las bandas sonoras de las películas protagonizadas Terence Hill y Bud Spencer, también demostraron su capacidad para crear sintonías pegadizas tan populares como las de las series ‘Orzowei‘ (1976) y ‘Sandokán‘ (1976). Y, claro, en el apartado de serie de animación, que arrasaron con BRB. No solo con ‘D’Artacán y los tres mosqueperros’, sino también con ‘Ruy, el pequeño Cid’ (1980), ‘La vuelta al mundo de Willy Fogg’ (1983) y la versión europea del clásico japonés ‘Doraemon‘ (1979).

FOROFO DEL ESPANYOL

La otra pata sobre la que se sustenta el éxito de la serie está en Claudio Biern. Un productor mallorquín -y forofo del Espanyol– que tuvo la genial idea y que, tal como ha explicado, luchó mucho para llevarla adelante. Todo empezó en 1972, cuando Biern fundó, junto a Tito Basto y José Rodríguez, BRB. Esta empresa que nació como agencia de ‘merchandising‘ y gestión de derechos de las productoras Hanna-Barbera y Warner Bros. También tenía en su cartera series como ‘Tom y Jerry’, ‘The Muppets’, ‘La Pantera Rosa’, ‘Marco’, ‘La abeja Maya’, ‘Vickie el vikingo’

El siguiente paso de BRB tras su creación fue entrar en la distribución. En este campo comenzó en 1975 con las series ‘Mazinger Z’, ‘El bosque de Tallac’, ‘Banner y Flappy’ y ‘Tom Sawyer’. La mayoría de las series de dibujos gestionadas o distribuidas por BRB se animaban en Nippon Animation. Esto permitió a Biern conocer y empezar a colaborar con la productora japonesa para llevar a cabo sus primeras series.

Y así fue como en 1980 BRB, de a mano de Biern, empezó a producir sus propias series. Y la primera fue ‘Ruy, el pequeño Cid‘. Fue su primera colaboración con Nippon Animation, y presenta un estilo de dibujo que recuerda al primer gran éxito de esta productora japonesa: ‘Heidi’ (1974). ‘La vuelta al mundo de Willy Fog’ y ‘Fútbol en acción’ (con la mascota del Mundial de fútbol de 1982, Naranjito) fueron otras series realizadas con Nippon Animation. Pero su siguiente gran éxito, David, el gnomo’, ya se produjo en empresas de animación de Taiwán.

MÁS PROYECTOS

Pese a su dedicación a la producción audiovisual, BRB no ha dejado de trabajar en el mercado de las licencias y franquicias. Así, en este campo en el que también ha tenido sonados éxitos comerciales como es el de la conocida serie ‘Pokémon‘.

Casi medio siglo después de su fundación, BRB es una de las principales productoras españoles en activo. Y sigue exprimiendo el tirón que aún tiene su primer gran éxito, con la reciente película ‘D’Artacán y los tres mosqueperros’. Pero no acaba ahí la cosa. Tal como confirma el propio Biern, tras esta versión en 3D, ya prepara otra producción cinematográfica sobre ‘La vuelta al mundo de Willy Fog’. «Será una de las pocas películas de animación en la que los personajes cantarán y bailarán«, asegura Biern, quien, a sus casi 81 años (los cumple este 17 de octubre), sigue emocionándose con sus ‘antropomorfos’ hijos.

close

¡Suscríbete!

¡No te pierdas ninguna actualización y mantente informado de todo lo que sucede en vamos a ver!