D’Artacán debuta por fin en el cine de la mano de su ‘padre’

Tráiler de la película

Hace más de 40 años, el productor Claudio Biern empezó a darle vueltas a la posibilidad de llevar al mundo de la animación ‘Los tres mosqueteros’, un clásico de la literatura de aventuras de la que ya existían 22 versiones audiovisuales. Pero la saturación no amilanó a Biern, que tenía un proyecto muy diferente. Y así en 1981 nació ‘D’Artacán y los tres mosqueperros’, una original y brillante adaptación de la obra de Dumas en dibujos animados que se convirtió en un fenómeno de masas internacional e hizo de su creador uno de los grandes profesionales de la animación mundial. Y cuando D’Artacán ya va para su 50º cumpleaños, Biern (que el próximo 17 de octubre cumplirá 81 años) ha vuelto a reunir a sus ‘mosqueperros’ para hacerlos debutar en la gran pantalla. Una ambiciosa película (ocho millones de euros de presupuesto), que recupera la magia, pero adaptada a la técnica, ritmo y lenguaje del siglo XXI.

Tráiler de la serie de 1981

Antes de que la película llegue a Netflix el próximo otoño, ‘D’Artacán y los tres mosqueperros’ se estrena este miércoles, 18 de agosto, en los cines de España. Y ya tiene cerrada su distribución en más de 45 países (Francia, Reino Unido, EEUU…). Su reciente estreno en Portugal ya da una idea de que el espíritu de D’Artacán y sus amigos sigue vivo: logró el primer puesto de la taquilla lusa.

“Ya debería estar jubilado y viviendo tranquilo, pero llevar D’Artacán al cine era un reto que siempre he tenido pendiente”

-¿Por qué vuelven D’Artacán y compañía?
-En teoría, ya debería estar jubilado y viviendo tranquilo, pero llevar D’Artacán al cine era un reto que siempre he tenido pendiente. Me lo habían propuesto muchas veces, pero la verdad es que me iba muy bien en televisión, y el cine es un mundo muy complejo y necesitabas unas inversiones tremendas, especialmente de promoción. Pero con los años, la diversificación de las pantallas y la atomización de la oferta para los niños, hace que las series ya no sean rentables. Entonces, la idea de volver al cine me volvió a interesar, empecé a darle vueltas y hará poco más de cuatro año que empecé con este proyecto. Y escribí el boceto del guion.

¿El guion es diferente?
-Sí, en muchas cosas. La idea original de D’Artacán es la misma, pero ahora hemos trabajado con reputados guionistas de Hollywood, que son los que saben dar ritmo a los diálogos… Así, contamos con Doug Landale, guionista de la serie ‘Kung Fu Panda: Legends of Awesomeness’, a quien le encantó la idea.

-Y una vez tienen el guion cerrado…
-El guion es una de las patas del proyecto. Pero hay más. La marca y el equipo de producción, dirigido por Toni García [director creativo y de arte las series ‘Mortadelo y Filemón’, ‘Teo’, ‘Willy Fog’, ‘Gnomos 3’ y ‘Zipi y Zape’]. Y con muchos y buenos dibujantes, porque en España hay mucho talento.

“La idea original es la misma, pero ahora hemos trabajado con guionistas de Hollywood, que son los que saben dar ritmo”

-…Le faltaba la cuarta pata.
-Sí, el ‘money, money’ que cantaba Liza Minnelli en ‘Cabaret’. La financiación la conseguí a través de Sodena, instrumento financiero del gobierno navarro. Ha sido un ‘maridaje’ muy, muy bueno, ya que nos instalamos allí y tuvimos ayudas fiscales, y nosotros creamos escuela organizando cursos. De esta forma, hemos formado a mucha gente en el campo de la animación… Y en Navarra también conseguimos que la banda sonora de la película sea excepcional. Está interpretada por la Orquesta Sinfónica de Navarra. La banda sonora es un auténtico lujo, ya que estuvimos nueve días grabando con la orquesta, el Orfeón Pamplonés y la Escolanía del Orfeón Pamplonés, dirigidas por Vanessa Garde, discípula de John Williams.

-Efectivamente, no suena igual que una banda sonora con sintetizadores.
-¡Claro que no! Ya que hacía la película, quería hacerla bien… Como su animación, que también es muy digna, y la demostración es que ya cinta ya se ha vendido a 45 países, lo cual es todo un récord para una producción española.

Una animación en 3D, realizada digitalmente.
-Sí, pero hay algunas escenas en animación tradicional en 2D, que son como un guiño la serie original…, pero el 3D es lo que hoy en día se impone. Los niños de este siglo no te admiten ya el 2D. En pequeña pantalla, o en plataforma, una serie animada en 2D aguanta, pero no tiene futuro.

“Nos propusimos que en cada minuto de película debía haber un gag o una escena de acción. Nunca violencia”

¿Qué queda de la serie original?
-Hemos mantenido el ADN de la serie. Teníamos una obligación moral con las personas que de niños vieron y disfrutaron de la serie en televisión, y por eso buscamos puntos de conexión entre el pasado y el presente. Así, los personajes son los mismos, pero cambiando un poco su perfil. Sobre todo el de los personajes femeninos. Por ejemplo, Juliette, la novia de Artacán, era muy pasiva, tirando a pánfila, y ahora es una mujer de armas tomar, resolutiva, que manda, grita, lucha… Y la Milady es ahora muy mala, una auténtica ‘cat women’. Y ambas se enfrentan en peleas violentas. Otros personajes suben enteros en su imagen dramática. Y esta combinación de la fisonomía clásica de los personajes, en homenaje a los primeros seguidores de la serie, con un perfil más actual y trepidante, para las nuevas generaciones, hace que la historia funcione muy bien, tal como estamos comprobando.

-Una película para todos los públicos.
-Sin duda. La imagen, más la excelente banda sonora, hacen de esta película un producto familiar, que le gusta a todas las generaciones, lo que no siempre es fácil… La de veces que ido con mis hijos al cine y me he quedado dormido porque no me interesaba lo que veíamos.

Así, ¿es difícil dormirse en su película?
-Bastante, porque el ritmo y la acción están muy cuidados. Nos propusimos que en cada minuto de película debía haber un gag o una escena de acción. Nunca violencia, y nada de sangre…, solo pajaritos y algún chichón.

El futuro del audiovisual es muy confuso y las ‘majors’ están dando palos de ciego. Pero creo que los cines, que son las catedrales del audiovisual, sobrevivirán”

-¿Por qué esta película, por presupuesto y género, es una ‘rara avis’ en España?
-Pues no es por falta de talento, que lo hay, sino por una estructura legal totalmente obsoleta que castiga la animación. Aquí, la situación para el sector está fatal porque hay una ley audiovisual de hace 17 años que está totalmente anticuada y que además está hecha pensando en la ficción y no en los dibujos animados. Es una aberración de ley, y el presidente del Gobierno que pronostica que España será el Hollywood de Europa, pues también debería pensar en la animación española, como hacen en Francia, Canadá, Irlanda. Ahora somos los mendigos del audiovisual que tenemos que ir pidiendo por donde sea financiación… La ley es tan aberrante que los mismos directivos de la ICAA [Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales] intentan cambiarla, porque entienden que es injusta. Es terrible, de verdad.

-¿También ha sido su caso?
-No, yo he tenido la suerte de que Sodena y el mismo Banco de Santander han creído en mi proyecto. Pero porque es un proyecto que se vende solo por lo arraigado que está en nuestra sociedad… Todos los empresarios, banqueros, profesionales con los que he tratado por la película, todos, me tatareaban la canción de la serie.

En España hay talento, pero hay una ley del audiovisual obsoleta que castiga la animación. Es una normativa tan aberrante que hasta los mismos directivos de la ICAA intentan retocarla

-Con sus años de experiencia en el sector, ¿cómo ve el futuro del audiovisual?
-Muy confuso. Las grandes ‘majors’ estadounidenses están dando continuos palos de ciego, porque no saben a ciencia cierta hacia dónde ir. Unas estrenan directamente en la plataforma, otras estrenan simultáneamente en plataformas y cines, y luego las que solo lo hacen en cines. Y de golpe todas vuelven a cambiar sus estrategias. Así se están cargando el sector de los exhibidores. Yo creo que a la larga pasará lo mismo que con el libro de papel cuando apareció el ‘e-book’. Entonces todo el mundo le dio el pésame al papel, pero hoy en día el ‘e-book’ es el 10% del negocio editorial. Por eso, pienso que el cine pasará igual. El cine es la catedral del audiovisual, es un evento, al que vas con la familia o amigos, con palomitas en un buen asiento, con una pantalla gigantesca, sonido ‘atmos’…, es una experiencia que no puedes tener en casa. Sí, sufrirá, sin duda, pero creo que el cine seguirá teniendo un porcentaje muy alto del negocio audiovisual los próximos años.

Así, ¿la película ‘D’Artacán y los mosqueperros’ ya nació con la idea de estrenarse en cines?
-Totalmente, y solo después pasará a plataformas, que ya me han venido a buscar con buenas ofertas. Pero el negocio está claro. ¿Cuántas entradas pueden venderse de esta película en cines si tiene éxito? Pongamos la locura de dos millones. Pues aún quedan en España unos 40 millones de personas potenciales. Y además está la ventaja del dibujo animado, que disfruta de una longevidad que no suelen tener las películas de ficción, que en cinco años pasan de moda en su estilo, estructura y factura.

“Después de D’Artacán, llegará la película de Willy Fog. Ya tengo el guion, con las canciones originales, que se alternarán con coreografías”

-No es el caso de ‘D’Artacán…’.
-Qué va. Esta serie la están pasando ahora en no sé cuántos países. Y en España está ahora en Telemadrid y en la web de RTVE. La serie pervive porque está dirigido a un público, el niño, que no envejece, sino que se renueva con nuevas generaciones. La longevidad de ‘D’Artacán…’ es lo mismo que le pasa a producciones animadas tan dispares como ‘Tom y Jerry’ o ‘La pantera rosa’. Es cierto que el niño del siglo XXI, nacido entre pantallas interactivas, es diferente. Y eso ha provocado que la edad del niño que sigue las series animadas clásicas se haya acortado. Antes, la franja de edad para las series infantiles llegaba hasta los 9 o 10 años. Ahora con suerte llegas a los 8 años.

-¿Hay algo después de ‘D’Artacán…’?
-Willy Fog. A partir de la serie de animación ‘La vuelta al mundo de Willy Fog’ haremos una nueva película, pero, si me permite la pedantería, será la culminación. La banda sonora de la versión en castellano, compuesta por Guido y Maurizio de Angelis, estaba interpretada por Mocedades. Y de aquella serie salió un musical que en el 2008 se estrenó en el Teatro Calderón de Madrid, que fue un gran éxito: estuvo de gira y la vieron 250.000 personas en toda España. De todo aquello me quedó la idea de hacer ‘La vuelta al mundo de Willy Fog: el musical’. Es decir, una película, de la que ya tengo el guion, en la que las canciones originales se alternarán con coreografías. Será una de las pocas películas de animación en la que los personajes cantarán y bailarán. Y el musical siempre funciona y en todas las generaciones. Todo el mundo canta y entiende su lenguaje. Pues el proyecto ya lo tengo en marcha, y con gente interesada.

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