Campanadas de 1973, las únicas de TVE en Barcelona

Una de las grandes tradiciones que nos ha traído la televisión a España es el de comernos las uvas ante la pequeña pantalla, rito navideño que nació hace ya 58 años: en 1962, TVE, la única tele que había en todo el Estado (por entonces bajo la dictadura franquista), empezó a retransmitir las campanadas del gran reloj de la Puerta del Sol de Madrid, el kilómetro cero de las carreteras de España.

Desde entonces, tanto TVE, como el resto de las cadenas de televisión que han ido apareciendo, se han sumado a la tradición de transmitir las campanadas colocando sus cámaras en diferentes pisos del edificio número 11 (más conocido como Tío Pepe) de la Puerta del Sol. Como es habitual en estos casos, alquilar uno de estos balcones y sus habitaciones por unas horas sale a unos precios de infarto: se calcula que una tele desembolsa entre 14.000 y 15.000 euros. Pero parece ser que la audiencia que se logra lo vale.

Pero en este más de medio siglo de uvas y tele, solo en una ocasión TVE rompió la tradición y se ‘atrevió’ a emitir las campanadas nada menos que desde Barcelona. Fue en salto del año 1972 al 1973 cuando los espectadores vieron, con sorpresa (se llevó con mucha discreción), que la imagen televisiva del Reloj de Governación de la Plaza del Sol se había sustituido por la del Ajuntament de Barcelona, en la plaça de Sant Jaume.

IDEA REVOLUCIONARIA

Parece ser que esta ‘revolucionaria’ idea partió del nuevo equipo directivo de Miramar, centro de TVE en Catalunya que ya estaba produciendo una buena cantidad de programas para Televisión Española. El director de Miramar, Juan Alberich, y el jefe de programas, José Joaquín Marroquí, querían potenciar la imagen del centro catalán, y le plantearon la idea al director de TVE, Luis Ángel de la Viuda. Y, sorprendentemente, este aceptó. Vale la pena recordar el talante de De la Viuda, un periodista de larga trayectoria profesional, pero que ha pasado pasado a la posteridad por su frase:«La ley de la televisión privada, no nos engañemos, es como las mujeres, está hecha para ser violada».

Sea porque pillaron a De la Viuda en un momento de debilidad, o que en TVE ya había calado el talante más aperturista que impuso quien había sido su director general, Adolfo Suárez, el caso es que se aceptó que la capital de España cediese una retransmisión tan representativa de la ‘unidad de la patria’ a una ciudad tan hostil al régimen franquista como era Barcelona. Y no solo las campanadas, sino que el tándem Alberich-Marroquí metió también en el ‘paquete’ la realización del programa especial de Fin de Año.

Campanadas de Fin de Año desde Barcelona

Quizás ahora no tenga mayor importancia, pero hace 60 años esta decisión era prácticamente ir contra los ‘Principios del Movimiento’, por lo que, en una reacción de pura precaución, la dirección de TVE optó por mantener la decisión en secreto hasta el último momento, para no ‘soliviantar’ a la audiencia más sensible y a los muchos defensores de la patria que había en aquellos años de dictadura.

DECISIÓN CASI SECRETA

Así, la noticia que el reloj del Ajuntament de Barcelona ofrecería para España las campanadas (que la Catedral se encargaría de darles eco), y que además serían retrasmitidas por un catalán, el periodista deportivo José Félix Pons, no se dio a la prensa hasta pocos días antes:

Cuando se supo la noticia, y como era de esperar, a los políticos de la dictadura no les hizo ninguna gracia esta concesión. Empezando por el mismísmo dictador Francisco Franco, tal como recordaba en sus memorias el que fuera médico personal del dictador Vicente Gil:

«Verdaderamente, ¿cómo es posible que quieran cambiar hasta las costumbres del pueblo? -preguntó Franco-. Que quieran cambiar las ideas políticas… vaya, llevarán su fin; pero ¿por qué quieren cambiar una costumbre tradicional? Recuerdo que cuando yo era niño veía en los periódicos la fotografía del reloj del Ministerio de la Gobernación… Vamos, que es una costumbre arraigada… Ha sido un tremendo fracaso».

Francisco Franco (’40 años junto a Franco’, Planeta)


El programa especial de Fin de Año que se emitió a continuación también fue una producción del centro de Miramar, que dirigió Artur Kaps (‘Amigos del martes’, ‘Esta noche con…’), otro de los grandes pioneros de la televisión en España. En aquel Fin de Año actuaron Augusto Algueró y Carmen Sevilla como grandes estrellas.

También intervinieron los humoristas Tony Leblanc, Andrés Pajares y Cassen, los cantantes Antonio Machín, Karina, Roberto Blanco, Mari Trini, Al Bano, Los Diablos, Mike Kennedy, Camilo Sesto, el director de orquesta Frank Pourcel y Jorge Sepúlveda.

Pero el que fue sin duda el momento más impactante, y casi políticamente obligado para una gala tan ‘peligrosa’ fue la actuación de la alemana Imca Marina, autora de una canción tan patria como es ‘¡Que viva España!‘, y que lanzó al estrellato, y más allá, Manolo Escobar.

Inca Marina canta ‘¡Viva España!’ en alemán original
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